en la inspiración verbal y plenaria de las Sagradas Escrituras.
en un solo Dios existente en tres personas iguales en naturaleza, poder y gloria.
en el Señor Jesucristo:
su nacimiento de una virgen por obra del Espíritu Santo.
su vida inmaculada.
su muerte sustitutoria.
su resurrección corporal y
regreso inminente antes de la tribulación y el milenio.
en el Espíritu Santo, su personalidad, deidad e igualdad con el Padre y el Hijo.
en la transgresión voluntaria del hombre, por lo cual éste llegó a ser pecador.
en la eterna salvación por gracia, mediante la fe en Jesucristo.
en la eterna seguridad del creyente en Cristo.
en la iglesia local, que es la compañía de creyentes bautizados por inmersión, quienes practican las ordenanzas de Cristo bajo dos oficiales: pastores y diáconos. Todos ellos son miembros por igual de la Iglesia Universal.